El cuidado de personas mayores ha evolucionado de manera notable, dejando atrás la idea de que las residencias son aquellos lugares donde se concluye una etapa vital. Hoy, la atención se centra en mejorar su calidad de vida, fomentando su autonomía y respetando dignidad. Este es uno de los puntos clave que destaca Sara San José, directora de la residencia Lazarillo de Tormes de Burgos, gestionada por Aliados por la Integración.
En nuestra sección “Hoy conocemos a…”, Sara nos habla sobre los retos actuales del sector, la transición hacia la eliminación de sujeciones y cómo un modelo de atención centrada en la persona (ACP) ha transformado la experiencia en las residencias. Además, comparte las lecciones personales y profesionales que le ha aportado su trayectoria, así como su visión sobre el futuro del cuidado de personas mayores.

- ¿Podrías resumirnos tu trayectoria profesional vinculada a la atención de mayores? ¿Y cuánto tiempo con Aliados?
Hace 9 años comenzó mi andadura en Aliados por la Integración, los mismos que tiene la residencia Lazarillo de Tormes. Inicialmente empecé prestando mi apoyo desde un área más administrativa en el centro durante casi 3 años y desde hace 6 me encargo de la Dirección.
- ¿Cómo describirías el modelo que se aplica en la residencia Lazarillo de Tormes?
Actualmente la residencia se rige por un modelo de atención centrada en la persona o ACP. Buscamos priorizar la calidad de vida de las personas mayores que precisan cuidados. Planteamos una atención desde la profesionalidad y el conocimiento técnico, pero poniendo el foco en el centro de la planificación de los cuidados a la persona usuaria de los servicios. Partimos de sus necesidades y, sobre todo, garantizamos sus derechos y respetamos sus preferencias y sus deseos.
- Si nos ponemos en la situación de las personas que, por distintas circunstancias, tienen que ingresar a sus familiares en una residencia, ¿qué les recomendarías que tuvieran en cuenta?
Llevar a un familiar a una residencia es una decisión muy difícil y puede estar acompañada de sentimientos de culpa, tristeza e, incluso, de cierta sensación de impotencia. Es muy importante tener en cuenta que las personas residentes deben adaptarse a un nuevo estilo de vida, conocer el centro, los recursos que tiene a su disposición, la rutina de actividades… Y no menos importante es que los trabajadores conozcan a la persona con sus gustos y preferencias. Resulta fundamental mantener la calma en este proceso ya que puede extenderse varias semanas. Durante este tiempo, familia y trabajadores debemos unir fuerzas siempre en la misma dirección para facilitar el proceso de adaptación. En Lazarillo de Tormes tenemos un gran equipo de profesionales, juntos hacemos todo lo posible para que el residente se sienta como en casa.
Familia y trabajadores debemos unir fuerzas siempre en la misma dirección para facilitar el proceso de adaptación en las primeras semanas
- ¿Y qué características dirías que debe tener un profesional para desarrollar un buen desempeño en un sector tan sensible?
La implicación y la vocación son indispensables para ofrecer una asistencia eficiente y de calidad. Además, la fortaleza física, mental y emocional es crucial para cuidar adecuadamente a personas con gran dependencia.
El papel del cuidador profesional de personas mayores es esencial para garantizar un estilo de vida saludable y una vejez digna en la sociedad. Los profesionales debemos estar familiarizados con los problemas comunes derivados de la edad, sabiendo que trabajar con personas mayores tiene un alto grado vocacional y debemos gestionarlos con empatía, sensibilidad y paciencia.
Trabajar con personas mayores tiene un alto grado vocacional y debemos gestionarlos con empatía, sensibilidad y paciencia.
- ¿Qué lecciones te aporta en lo personal y lo profesional el permanente contacto con personas mayores y sus familias?
Tener de referente a nuestros residentes, que tienen una media de edad de 85 años, es como poder hacer un viaje al futuro de cómo podemos envejecer nosotros el día de mañana. Puede que seamos esa persona que presume de lo bien que la ha tratado la vida, la que se arrepiente de lo que no ha hecho, o la que valora la familia que ha creado, la que no ha salido de su ciudad o la que ha viajado todo lo que ha querido. Al final cada uno decide en lo que se convierte cuando se hace mayor, la salud mental es muy importante en este proceso y trabajando en un centro de mayores se valora mucho más el día a día, nuestra salud y la de los que te rodean.
Hasta hace poco se pensaba que atar era cuidar, y en esta línea llegan muchos familiares de los usuarios de la residencia.
- ¿Cuáles crees son los mayores desafíos que enfrenta el sector de cuidado de personas mayores actualmente?
Actualmente nos encontramos en un momento de cambio de mentalidad en cuanto a la eliminación de sujeciones. Hasta hace poco se pensaba que atar era cuidar, y en esta línea llegan muchos familiares de los usuarios de la residencia. El principal objetivo de eliminar el uso de sujeciones en residencias es promover el bienestar y la autonomía de los residentes. Al adoptar un enfoque centrado en la persona, estamos respetando los derechos y la dignidad de cada individuo, garantizando un entorno seguro, confortable y libre de restricciones físicas innecesarias. Este cambio de pensamiento representa un desafío que debemos afrontar entre todos, profesionales y familias en una misma dirección.
- ¿Cómo ves el futuro del cuidado de personas mayores y qué cambios anticipas en los próximos años?
Las residencias ya no son sitios donde la gente mayor “viene a morir”. Ya en este momento podemos decir que los residentes sienten estos centros como si fueran su nueva casa.
Si los centros seguimos funcionando en esta línea, el futuro de las residencias es prometedor. Seremos un sitio maravilloso donde envejecer en la última etapa de vida.
