En la constante exploración de las caras y las historias detrás de Aliados por la Integración, nuestra serie ‘Hoy conocemos a…’ nos permite hoy sumergirnos en el mundo de la selección de personal y la inclusión social a través de los ojos de Melca Zaray, técnica en la materia y psicóloga de profesión.

Melca se nos presenta no solo como una profesional que ha encontrado su vocación en el ámbito sociolaboral, sino también como una aliada de aquellas personas que buscan empleo y se encuentran con barreras sociales. Con un año de trayectoria en la entidad, su trabajo va más allá de la selección de personal; es una búsqueda activa de oportunidades para aquellos que más lo necesitan. Un cometido que entronca directamente con los fines sociales de Fundación Aliados, en su camino por facilitar la inclusión laboral de las personas en situación de vulnerabilidad.

A lo largo de la entrevista, Melca nos cuenta cómo su formación en Psicología favorece su labor en Recursos Humanos, incide en el impacto emocional de trabajar con perfiles de personas en situación de vulnerabilidad y cómo la integración social y la selección de personal se entrelazan para forjar caminos de oportunidades.

Melca Zaray, en la sede de Aliados por la Integración de Madrid.

En marzo de este año ya hace un año que me uní a Aliados por la Integración y parce que fue ayer, porque han hecho de la oficina mi casa. Desde el primer día, formar parte de esta familia es algo que me ha hecho sentir plenamente satisfecha, ya que esta experiencia me está permitiendo evolucionar, no sólo a nivel profesional sino también y de manera muy importante a nivel personal. Aliados me ha enseñado a humanizar muchísimo más el trato con las personas y la gratitud de ayudar a aquellos que más lo necesitan.

Lo más esencial de mi trabajo es la inserción de personas con perfiles vulnerables en el mundo laboral, como pueden ser personas con discapacidad, víctimas de violencia de género o en riesgo de exclusión social, entre otros. Para ello me coordino a nivel nacional con las distintas entidades que pueden tener bolsa de empleo con predominio de estos perfiles y les envío nuestras demandas de empleo. Esas entidades seleccionan a los posibles candidatos y a, a partir de ahí, iniciamos el camino de la inclusión en nuestro entorno laboral. Además de esto, gestiono también los convenios de prácticas.

Considero que mi formación en Psicología se complementa muy bien con mi trabajo en el mundo sociolaboral, porque me aporta un conocimiento más amplio y una mayor perspectiva. Por ejemplo, y a nivel de selección, tengo los conocimientos necesarios para desarrollar evaluaciones en profundidad, así como valoraciones y/o entrevistas a los diferentes candidatos. Respecto a la integración social me ayuda a comprender la situación en la que se pueden encontrar estas personas, no solo a nivel económico o social, sino también el impacto emocional que pueden tener en ese momento y además me ayuda a detectar ciertas vulnerabilidades e intervenir sobre ellas.

Melca, durante una jornada formativa en una asociación de mujeres.

Creo que es algo que van de la mano, porque para poder evolucionar como profesional en el mundo laboral hay que estar constantemente formándose. A día de hoy estoy evaluando cursar estudios superiores en selección para enriquecer mis competencias. Además, mi experiencia previa con grupos vulnerables me proporciona una base sólida para la integración laboral, mientras que mi reciente inmersión en la gestión de convenios ha ampliado significativamente mi comprensión y habilidades prácticas. Entiendo que estos elementos son cruciales si lo que pretendes es ser eficaz en tu posición laboral.

Creo que para que haya una buena integración laboral debe existir previamente, como sucede en nuestro caso, una cultura de inclusión, que suponga un cambio en la mentalidad de la organización y de los trabajadores implementando prácticas que consideren y celebren las diferencias. Es un proceso que requiere de mucha formación y de trabajo en equipo, ya que finalmente todos vamos remando en la misma dirección, pero es cierto que conforme lo hemos ido consiguiendo se han ido viendo grandes avances en la inclusión.

El trabajo en equipo lo es todo cuando hablamos de cultura de inclusión. En Aliados, el proceso de selección y la integración van de la mano, somos como un engranaje. Por un lado, mis compañeros tienen las ofertas de empleo y yo tengo el contacto permanente con las entidades y, por otro, cuando recibo y valoro los candidatos, vuelvo a transmitirlo para que ellos valoren y entrevisten. Somos distintas personas trabajando en red, por lo que debe existir una comunicación bidireccional que nos ayude a facilitar este proceso al máximo, ya que de por sí encierra complejidades que superamos entre todos.

Mi trabajo es tan grato que no podría quedarme con un solo caso. Ha habido varios casos, en los que he atendido candidatos/as con muchas dificultades a nivel económico y social y que he podido darles la ayuda que necesitan, he recibido un “gracias por creer en mí”, “no voy a fallar”,  “me has salvado” de su parte y eso me ha llenado el corazón, porque al final, lo más bonito de este trabajo en Recursos Humanos es saber que ayudamos a quien realmente lo necesita y cuando se trata de perfiles tan diversos es más satisfactorio aún.

¿Sinceramente? El mejor consejo que puedes dar a un candidato/a es que sea sincero/a consigo misma lo primero, y que sea consciente de que en muchas ocasiones tenemos que perdernos para poder encontrarnos y especialmente en el mundo laboral. Debemos analizar bien nuestras capacidades y los trabajos que puedan interesarnos porque representa una decisión importante en la vida, que marcará la diferencia entre un “voy a trabajar, qué pereza” o un “me encanta mi trabajo y soy feliz dedicándome a ello”.