Fundación Aliados por la Integración ha presentado este 23 de octubre en Valladolid su innovador modelo de atención sociosanitaria “Vida Plena”, diseñado específicamente para las personas mayores que residen en comunidades religiosas. El evento, celebrado en el Centro de Espiritualidad ‘Corazón de Jesús’, contó con la participación de expertos en geriatría y atención especializada, quienes destacaron la importancia de un enfoque integral y personalizado que se adapte a las necesidades y valores de cada institución.

Foto de familia con Patricia León (fisioterapeuta), Myriel López (médico geriatra), Almudena Fontecha (presidenta de Aliados), Carlos Buerba (Director de IIRR de Aliados) y Jesús Fernández Lubiano (Vicario General de Archidiócesis de Valladolid).

En esta ocasión, la bienvenida corrió a cargo del vicario general de la Archidiócesis de Valladolid y director de la Casa Espiritual, D. Jesús Fernández Lubiano, quien animó a los asistentes a “mirar al futuro, porque todos vamos a necesitar que alguien nos cuide”, al tiempo que expresó su agradecimiento hacia la Fundación Aliados “por pensar en la visión integral de las personas a las que cuida”.

El envejecimiento de los miembros de las comunidades religiosas es una realidad creciente, como señaló Carlos Buerba, director de Instituciones Religiosas de Fundación Aliados. La disminución de vocaciones y el aumento de la edad media en estas comunidades plantean un desafío en cuanto a la atención y el cuidado de las personas mayores. Ante esta situación, “Vida Plena” surge como una respuesta que busca que los religiosos y religiosas puedan seguir participando activamente en la comunidad, independientemente de sus limitaciones.

El vicario general de la Archidiócesis de Valladolid, junto a Carlos Buerba.

Más allá de los modelos tradicionales

“Vida Plena” se basa en un modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP), que busca respetar su individualidad, dignidad, autonomía y espiritualidad, con un claro enfoque dirigido a las comunidades religiosas, a las que lleva prestando servicios más de dos décadas. Este enfoque se aleja de los modelos tradicionales que se centran en la enfermedad o en protocolos estandarizados, para dar prioridad a las necesidades y preferencias de cada persona.

En concreto, este modelo abarca todas las dimensiones de la vida de las personas mayores: física, cognitiva, emocional, social y espiritual. Para ello, el programa ofrece una amplia gama de intervenciones personalizadas, que incluyen terapia física, psicomotricidad, actividades recreativas, apoyo en el ocio, fomento de las relaciones interpersonales y atención a la salud visual, entre otras.

La atención integral que ofrece “Vida Plena” se complementa con un plan nutricional que incorpora menús saludables y adaptados a las necesidades de cada persona.

La importancia del equipo profesional

Los profesionales son un pilar fundamental en el modelo “Vida Plena”. Es crucial que el personal de medicina, enfermería, fisioterapia y terapia ocupacional no solo cuente con la formación adecuada, sino que también comprenda los valores y el carisma de cada congregación. De esta forma, se evita la institucionalización de las casas de mayores y se asegura que la atención se adapte a la identidad de cada comunidad.

Patricia León, durante su intervención.

De especial importancia resultan los programas de readaptación física. En este sentido, Patricia León, fisioterapeuta de Aliados por la Integración, explicó durante la jornada cómo la fisioterapia puede contribuir a un envejecimiento activo e integrador, pero siempre adaptando el tratamiento al propósito de la persona mediante un proceso de escucha activa. El objetivo es mejorar la movilidad, la fuerza muscular y el equilibrio, para prevenir lesiones y caídas y permitir a las personas mantener su autonomía. León enfatizó la importancia de la prevención y la rehabilitación para un envejecimiento saludable.

Humanización de la atención: clave del éxito

El encuentro también contó con la participación de Myriel López, médico geriatra del Hospital Benito Menni de Valladolid, quien destacó la importancia de la valoración geriátrica integral para ofrecer una atención individualizada y humanizada. Esta valoración permite identificar las necesidades específicas de cada persona en las áreas clínica, funcional, mental y social, y establecer un plan de cuidados adaptado a sus circunstancias.

López subrayó la importancia de la humanización en la atención a las personas mayores, especialmente en el contexto de las comunidades religiosas. “Un sistema sanitario humanizado debe estar centrado en la persona y respetar su dignidad, autonomía y valores. Esto implica ofrecer un trato personal de calidad, información adecuada y comprensible, continuidad en la atención, y confort en las instalaciones”, explicó.
La humanización también implica evitar el paternalismo y la cosificación de las personas mayores. Es fundamental comprender sus necesidades, respetar sus decisiones, y fomentar su participación en el proceso de atención. En este sentido, Vida Plena promueve la inclusión de las personas mayores en las conversaciones sobre su cuidado, tratarlas de forma personalizada y cuidar su intimidad.

Myriel López, médica geriatra del Hospital Benito Menni de Valladolid.

Vivir más, con más calidad de vida

Almudena Fontecha, presidenta de Aliados por la Integración, cerró la jornada destacando el compromiso de la Fundación con el bienestar de las personas mayores. “Ya no se trata de vivir más años, sino de conseguir que todos esos años se vivan con más calidad de vida”, remarcó, para añadir a continuación que “la situación exige un enfoque profesional, alejándose de paternalismos y donde las personas mayores sean el centro de todas las actuaciones”.

Más de 60 personas vinculadas a las comunidades religiosas asistieron a la jornada.

Fundación Aliados atiende hoy a más de 2.000 personas mayores en 116 centros vinculados a comunidades religiosas. La alta satisfacción expresada en las encuestas de calidad periódicas que se realizan refleja el compromiso, dedicación y profesionalidad de la entidad. Esta alianza de confianza se basa en la escucha activa, la empatía y la comprensión de las necesidades de cada institución.