Fundación Aliados por la Integración celebró ayer en el Museo Patio Herreriano de Valladolid su 25 aniversario, un cuarto de siglo desde que nació con un propósito muy concreto: generar oportunidades de empleo para las personas que encuentran mayores dificultades y contribuir, a través de su actividad, a una sociedad más inclusiva.
Aquella idea inicial ha ido creciendo y evolucionando hasta convertirse en una organización con cerca de 1.600 profesionales, presente en toda la España peninsular y dedicada hoy a ámbitos tan diversos como la atención y el cuidado de personas mayores, los servicios a instituciones religiosas, la educación infantil, la protección de menores, la atención a familias y colectivos vulnerables o el empleo de personas con discapacidad.
El modelo desarrollado durante estos años parte de una premisa que continúa definiendo a la Fundación: la prestación de servicios no es un fin en sí misma, sino el medio para hacer posible su misión social. Un modelo basado en la profesionalización, la sostenibilidad y la capacidad de generar recursos que permitan seguir creando oportunidades y desarrollando proyectos con impacto social.
Ese recorrido fue el protagonista de un acto que reunió a trabajadores, patronos, clientes, congregaciones religiosas, entidades sociales e instituciones que han acompañado a Fundación Aliados durante distintas etapas de su historia.
Y si hubo una idea que atravesó toda la celebración fue la de las personas: las que han encontrado una oportunidad, las que reciben cuidados y acompañamiento, las organizaciones que han depositado su confianza en la Fundación y, especialmente, quienes hacen posible cada día su actividad.
La presidenta del Comité Ejecutivo, Almudena Fontecha, fue la encargada de abrir institucionalmente el aniversario. En su intervención recordó cómo aquel proyecto nacido hace 25 años ha sido capaz de evolucionar sin perder de vista su razón de ser y puso especialmente en valor a las personas que han hecho posible esa transformación.

Fontecha tuvo palabras de agradecimiento para las entidades que depositan su confianza en Fundación Aliados y que permiten desplegar su función social y también en los 1.600 profesionales de Aliados, cuyo trabajo cotidiano se desarrolla muchas veces lejos de los focos: en residencias, comunidades religiosas, escuelas infantiles, centros de menores, programas de atención a familias o servicios desarrollados desde el Centro Especial de Empleo. Personas que, desde responsabilidades y profesiones muy diferentes, convierten cada día los principios de la Fundación en cuidados, acompañamiento y oportunidades concretas.
Cuatro formas de ser “aliados”
Uno de los momentos centrales del acto fue la entrega de cuatro reconocimientos creados con motivo del 25 aniversario, concebidos para agradecer a personas y organizaciones que han compartido una parte especialmente significativa del camino de la Fundación.

El Premio Aliado Social fue concedido a ADISLI, entidad con la que Fundación Aliados comparte una misma forma de entender la inclusión: generar oportunidades concretas, favorecer la autonomía y poner las capacidades de cada persona en el centro.
El Premio Aliado Confianza reconoció a las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, con las que Aliados mantiene desde hace más de quince años una colaboración vinculada al cuidado y acompañamiento de sus comunidades. Una relación construida desde el conocimiento mutuo, la cercanía y el respeto a la identidad y forma de vida de cada congregación.
El deporte fue protagonista con el Premio Aliado Inspirador, entregado al Club Baloncesto en Silla de Ruedas Valladolid. Fundación Aliados lleva más de dos décadas ligada al club, que ha convertido el deporte en una poderosa herramienta para derribar barreras y cambiar la mirada hacia la discapacidad, reivindicando a sus jugadores, ante todo, como deportistas.
El último reconocimiento de la tarde, el Premio Aliado 25 Aniversario, fue recibido por Javier Ojeda, presidente de la Fundación entre 2002 y 2017. El galardón quiso simbolizar, a través de su figura, el agradecimiento a todas las personas que durante estos 25 años han formado parte de los órganos de gobierno de la Fundación, han asumido responsabilidades y han contribuido a construir y consolidar su dimensión social.
Un modelo para generar impacto social
El fundador de Fundación Aliados por la Integración, José Rolando Álvarez, fue el encargado de cerrar las intervenciones institucionales.
Álvarez recordó el origen de una Fundación que nació con la voluntad de ordenar y dar continuidad a diferentes iniciativas sociales y que, con el paso de los años, desarrolló un modelo propio: utilizar la prestación profesional de servicios como medio para hacer sostenible su misión social. Durante estos 25 años -indicó- Fundación Aliados ha destinado más de siete millones de euros a obra social, al tiempo que ha ido ampliando su actividad, su profesionalización y su capacidad para responder a nuevas necesidades.

El fundador destacó también el papel desempeñado por quienes han asumido la presidencia, formado parte del Patronato o participado en la dirección de la entidad durante las distintas etapas de su historia, y tuvo un reconocimiento especial para los profesionales que hacen posible diariamente el proyecto.
Porque, como se recordó durante el acto, los valores de una organización solo adquieren sentido cuando las personas los convierten en hechos.
25 años y un camino que continúa
La celebración terminó, como había comenzado, con música. LangSam Duo interpretó tres piezas musicales elegidas para representar el acompañamiento, el agradecimiento y la mirada hacia el futuro.
Han cambiado muchas cosas desde aquel 2001 en el que comenzó este camino. Ha cambiado la sociedad, la tecnología, la manera de trabajar y también la propia Fundación.
Pero permanece aquello que estuvo en su origen: la necesidad de cuidar, acompañar, confiar, generar oportunidades y estar cerca de las personas cuando lo necesitan.
