En esta nueva entrega de Hoy conocemos a… hablamos con Encarna Bonet, Gerente de Operaciones Levante-Madrid en Aliados por la Integración. Una profesional que conoce de cerca la realidad de los centros vinculados al cuidado de personas mayores en congregaciones religiosas, enfermerías y casas sacerdotales. Su trayectoria dentro de la entidad es también un ejemplo de crecimiento profesional ligado al compromiso, la cercanía y la capacidad de asumir nuevos retos.
A lo largo de esta conversación, Encarna comparte su visión sobre el valor de la atención personalizada, la importancia de coordinar equipos humanos en entornos especialmente sensibles y el equilibrio necesario entre profesionalidad, humanidad y respeto a la identidad de cada comunidad. Una mirada muy directa y sincera sobre lo que significa cuidar bien.

¿Cómo ha sido tu recorrido profesional hasta llegar a tu actual responsabilidad como gerente de Operaciones en Aliados por la Integración?
Mi recorrido comenzó en el colegio Santísima Trinidad de Valencia, donde primero trabajé como limpiadora y después como encargada. Allí fui teniendo cada vez más relación con la Gerente de Operaciones de la zona Levante. Cuando ella decidió dejar el puesto, pensó en mí para sustituirla. Y así comenzó esta etapa profesional, en un ámbito que nunca imaginé que acabaría formando parte de mi camino.
¿Qué particularidades tiene la gestión de servicios dirigidos al cuidado de personas mayores en congregaciones religiosas frente a otros recursos asistenciales?
En las congregaciones religiosas siempre hay algo más que un servicio. Aportamos cercanía, cariño y humanidad, además de un trabajo profesional. Es un acompañamiento muy personal, donde la atención tiene un componente humano muy fuerte, sin dejar de lado la responsabilidad y el rigor que exige el cuidado.
“En las congregaciones religiosas siempre hay algo más que un servicio.”
En tu día a día, ¿Cuáles son las principales funciones que asumes para garantizar el buen funcionamiento de estos centros?
La principal función es saber combinar el trato personal con la profesionalidad. También es muy importante coordinar bien los distintos servicios para que no les falte de nada a las hermanas. Cuando existe una buena organización, ellas se sienten seguras. Al final, mantener la calidad del servicio se traduce en bienestar y en confianza.
Cuando una congregación confía en Aliados por la Integración, ¿Qué crees que espera encontrar en nuestra forma de trabajar?
Ante todo, que cumplamos lo que ofrecemos. Pero con el tiempo descubren que hay algo más. Ven que no somos un servicio que simplemente cumple y ya está, sino un equipo cercano y responsable, al que realmente le importa cómo están y que trabaja para que se encuentren lo mejor posible.
¿Cómo se consigue equilibrar la profesionalización de los cuidados con el respeto a la identidad, los ritmos y el carisma propio de cada comunidad religiosa?
Procuramos unir ambas cosas lo mejor posible, sabiendo además que no todos los centros son iguales. Hay horarios, ritmos y momentos de devoción que hay que respetar. También hay una memoria y una identidad propias que exigen un servicio flexible, capaz de adaptarse y de hacer sentir a las personas que se las tiene en cuenta. Pero, al mismo tiempo, también hace falta firmeza para que se sientan seguras.
¿Cuáles son los desafíos más habituales que surgen en la coordinación de equipos humanos en este tipo de centros?
Uno de los mayores desafíos es encontrar personal realmente cualificado. Este trabajo no se puede hacer solo por un sueldo a final de mes. Necesitamos personas con vocación, que se impliquen y que entiendan bien en qué tipo de centro trabajan. Esa sensibilidad es fundamental para prestar un buen servicio.
A lo largo de tu trayectoria, ¿Ha habido algún aprendizaje que te haya cambiado la manera de entender el cuidado a personas mayores y que puedas compartir con todos?
Sí. He aprendido que necesitan cariño, cariño y más cariño. Y también tiempo. Tiempo para escuchar, para comprender y para intentar mejorar su situación actual. A veces, en el cuidado, lo más importante no es hacer más cosas, sino estar de verdad.
“Nuestro reto es que no perdamos nunca la humanidad.”
Mirando al futuro, ¿Cómo imaginas la evolución de este tipo de recursos y qué retos crees que marcarán los próximos años?
Creo que iremos hacia servicios cada vez más personalizados y más flexibles. También pienso que las nuevas tecnologías estarán cada vez más presentes. El gran reto será avanzar en esa dirección sin perder nunca la humanidad, porque eso es lo que realmente marca la diferencia en el cuidado.
