¿Qué ocurre después de ser víctima de un delito? ¿A dónde acudir en busca de apoyo y orientación? La Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito (OAVD) de La Rioja se presenta como un espacio seguro y confidencial donde las víctimas pueden encontrar la ayuda que necesitan para afrontar las consecuencias físicas, emocionales y legales del delito.

En esta edición de «Hoy conocemos a…» nos adentramos en la labor de la OAVD, un servicio dependiente del Gobierno de La Rioja y gestionado por Aliados por la Integración. Al frente, Bárbara Romo, su responsable, una jurista con una amplia experiencia en el apoyo a las víctimas y un extenso bagaje académico y profesional. Licenciada en Derecho y con un Máster en Criminología, Bárbara también cuenta con formación en Ciberseguridad y Peritaje informático forense. Su compromiso con la formación se extiende a su rol como profesora asociada de Derecho penal y Derecho penal económico en la Universidad de La Rioja, así como ponente en diversos seminarios y congresos. Su experiencia la ha llevado a formar a jueces, policías, abogados, profesionales de la salud y docentes en asuntos relacionados con la violencia de género y la atención a las víctimas. Con ella conocemos hoy el funcionamiento de la OAVD, los numerosos desafíos a los que se enfrentan y la importancia de su labor en el proceso de recuperación de las víctimas.

Bárbara Romo, en la puerta de su despacho.

Son ya más de 18 años en Aliados por la Integración, ¿Cómo llegaste a la entidad y cuál ha sido tu evolución?

Sí, algo más de 18 años. Vi el anuncio del puesto de jurista en el periódico y, tras un proceso de selección con examen y entrevista personal, me incorporé en enero de 2006 como jurista. Desde agosto de 2012 además de jurista ocupo el puesto de Responsable de las tres oficinas en La Rioja.

Tu formación es en Derecho. Sin duda, los aspectos legales resultan fundamentales para liderar una Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito.

Además de formación en Derecho, tengo también formación en Criminología, fundamental si pensamos que el trabajo que se desarrolla en la OAVD se lleva a cabo en un entorno judicial, que suele resultarle hostil a la víctima.  Un objetivo principal es lograr informar en lenguaje claro a la víctima de todo el proceso judicial, además de acompañarla durante el mismo. Cuando la víctima entiende las cuestiones relacionadas con su proceso judicial se siente más tranquila y segura para afrontar el mismo.

¿Cuáles dirías que son las claves para que la atención ofrecida en la Oficina haya recibido en 2023 una calificación de 9,63 sobre 10 por parte de los usuarios?

La clave es sin duda el equipo interdisciplinar formado por 16 profesionales con un alto grado de implicación y vocación en su trabajo, además es fundamental la formación continua. Los equipos están formados por profesionales del Derecho, Psicología, Trabajo social, Insertador laboral y administrativos y la interacción y el trabajo en equipo facilita la intervención integral con la víctima que evita que ésta tenga que iniciar un peregrinaje por diferentes servicios.

¿Cuáles son los principales delitos por los que se solicita ayuda en la Oficina?

Aunque el servicio se presta a víctimas de cualquier delito, la mayoría de los casos que se atienden están dentro del ámbito de la violencia de género de pareja, la violencia doméstica, y otras violencias de género como las agresiones sexuales.

Bárbara Romo reconoce el incremento de casos de víctimas menores de edad.

¿Cómo ha evolucionado la tipología de delitos atendidos por la OAVD a lo largo de los años?

Realmente la evolución la percibimos en los recursos que poco a poco se han ido creando para las víctimas, y en cómo se las percibe en el sistema judicial, sobre todo a partir de la aprobación en 2015 de Estatuto de la Víctima que les reconoce un catálogo general de derechos procesales y extraprocesales.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta la Oficina en su trabajo diario?

Son varios. Por un lado, el incremento en cantidad y complejidad de los casos, sobre todo desde el ámbito social y psicológico. También se ha incrementado el número de víctimas menores de edad, que requieren una intervención muy específica, y la aparición del elemento digital en la comisión de los delitos, que desde el punto de vista victimológico abre nuevos frentes en cuanto a la intervención.

También trabajáis o colaboráis directamente en iniciativas de sensibilización y/o educativas, ¿Cuál es el enfoque con las nuevas generaciones?

En el año 2014 desde el servicio detectamos un aumento de casos de violencia en pareja entre menores, e impulsamos el programa Relaciones Positivas que se imparte en 3º de la ESO y Formación Profesional Básica de todos los Institutos de La Rioja. Es imprescindible que los programas que se diseñen en este sentido estén apoyados por investigación previas y que además sean transversales.

Desde tu amplia experiencia, ¿Cuál es la importancia del apoyo emocional y psicológico en el proceso de recuperación de las víctimas del delito?

Es imprescindible y fundamental trabajar a nivel psicológico en las consecuencias de la victimización para lograr la recuperación de la víctima y que pueda continuar su vida con la mayor normalidad pese al trauma sufrido.

Siempre ha sido una prioridad para el servicio y por eso se creó un recurso específico de atención psicológica a menores víctimas, que les facilita un entorno seguro y con profesionales especializadas en intervención con menores.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir a aquellas víctimas que, por las circunstancias que sean, no se atreven todavía a denunciar?

Que contacten con nuestro servicio o con otro similar, que se informen de cómo interponer la denuncia, expongan todas sus dudas y pidan toda la información necesaria. Es inadecuado lanzar el mensaje a las víctimas de que tienen que denunciar, porque sienten que es un requisito previo para recibir ayuda y no es así.