En esta edición de ‘Hoy conocemos a…’, nos acercamos a la labor de Ana Carranza, responsable de Operaciones de Servicios Sociales en Aliados por la Integración.

Ana cuenta con 24 años de experiencia en la organización, supervisando servicios críticos como las escuelas infantiles o los centros de menores. Su rol implica la gestión y coordinación de equipos pegados al terreno, orientados al cuidado y atención social, y supone enfrentarse a retos diarios para asegurar una atención óptima y adaptada a las necesidades sociales de cada momento. Con ella hablamos de su dilatada experiencia (pasado), de la evolución de estos servicios (presente) y de qué debemos esperar de los próximos años (futuro). Factores de análisis clave para liderar en el ámbito social.

ana carranza aliados por la integracion
Ana Carranza, en la sede de Aliados por la Integración de Valladolid.

De manera resumida, ¿Cuáles son tus funciones actuales en Aliados por la Integración?

Actualmente gestionar y coordinar los equipos de los servicios, ejecutar los requisitos establecidos en los contratos con los clientes, cumplimiento de normativa específica del sector (infancia, menores, mujeres/familias), mantener buen ambiente e implicación en los centros de trabajo, comunicación activa con el cliente, colaboración en los grupos de entidades de las áreas de infancia y menor del sector, etc.

Eres responsable de las operaciones en servicios de impacto social como escuelas infantiles o centros de menores, ¿Cuáles son los principales desafíos a los que te enfrentas en tu día a día en estos servicios?

Favorecer el sentido de pertenencia y la importancia de cada profesional en su implicación en el proyecto/Fundación o Domicilia del que forman parte, adaptación continua a las nuevas necesidades y normativa, formación específica que posibilite nuevas herramientas educativas y mantener momentos que faciliten el intercambio de experiencias.

Muchos de estos servicios dependen de administraciones públicas. Por tu experiencia, ¿Cuáles dirías que son las ventajas de la colaboración público-privada en estos ámbitos?,

Trabajar con la administración supone un gran reto. Son colaboraciones que aportan estabilidad, encuentros y cooperaciones entre profesionales de sendos ámbitos y que repercuten positivamente en las personas que atendemos. Las entidades privadas aportamos una mayor agilidad en las respuestas, mejora de costes y coordinación de recursos, seguimientos y evaluaciones permanentes que posibilitan una mejora en la calidad del servicio a prestar, siempre en colaboración con quienes tienen la responsabilidad de velar por la adecuada prestación del servicio.

Coordinar equipos profesionales siempre es un reto cuando hablamos de servicios destinados a cubrir necesidades sociales. ¿Qué características consideras que deben tener quienes se dedican a estos ámbitos?

En el ámbito de los servicios sociales se requieren profesionales que posean una profunda capacidad de escucha, lo que les permite comprender no solo las necesidades de los usuarios de los servicios, sino también las de sus compañeros de equipo. Este tipo de liderazgo facilita el crecimiento profesional de cada miembro del equipo, alentándolos a desarrollar sus habilidades y aportar de manera significativa al proyecto común. Es crucial que estos profesionales combinen paciencia y firmeza, equilibrando la empatía con la necesidad de mantener estándares y cumplir objetivos. Además, deben ser capaces de enfrentar y resolver los desafíos que surjan, buscando soluciones creativas y efectivas que beneficien tanto al equipo como a la comunidad a la que sirven.

Ana Carranza lleva 24 años liderando equipos en el ámbito de la atención social.

¿Cómo se adaptan los programas y servicios a las necesidades cambiantes de las comunidades a las que sirven?

Con formación, reuniones de equipo participativas y resolutivas, recursos económicos y profesionales y grandes dosis de creatividad.

¿Cuál es tu visión para el futuro de estos servicios sociales?, ¿Cómo crees que evolucionarán en los próximos años?

De forma general creo que se tenderá a soluciones más individualizadas y cercanas, generando redes de servicios, minimizando la burocracia y mejorando la coordinación. 

Si hablamos de infancia, el ciclo infantil de 0-3 años, está siendo ya actualmente un reto, con la adaptación de la disminución de niños/as y la incorporación de nuevas metodologías educativas que repercuten en el trabajo educativo tanto a nivel preventivo como de desarrollo. En los programas vinculados a la adolescencia los desafíos son continuos, las necesidades son cada vez mayores y cambiantes, las directrices se modifican y las familias requieren de otros apoyos y acompañamiento. En cuanto a programas dirigidos a mujer o familias, los objetivos son la prevención, generar sensores preventivos que posibiliten un trabajo precautorio y acompañamientos individualizados, concretos y especializados, que sean el centro de una única red de coordinación de recursos.